Prakaraṇa 5 · Verso 27

स्वप्ने यथा सुखी दुःखी तथा जाग्रति चाङ्गने । नैवातः परमे तत्त्वे सुखं दुःखम् अहेतुकम् ॥

svapne yathā sukhī duḥkhī tathā jāgrati cāṅgane | naivātaḥ parame tattve sukhaṃ duḥkham ahetukam ||

Así como en sueño hay felicidad y sufrimiento, así en la vigilia en el cuerpo; pero en la realidad suprema no hay ni felicidad ni sufrimiento sin causa.

La analogía entre sueño y vigilia establece una equivalencia ontológica: ambos son estados de conciencia con contenido. La felicidad y el sufrimiento aparecen en ambos. Pero la conclusión no es que todo sea igualmente irreal; es que la felicidad y el sufrimiento comparten la misma estructura en ambos estados: son producidos por causas (hetu), no son inherentes.

“Ahetukam” —sin causa— describe el parama-tattva, la realidad suprema. No dice que en ella haya sufrimiento-goce sin causa; dice que en ella no hay sufrimiento-goce porque no hay causalidad. Causa y efecto son categorías de la apariencia; la realidad no está sujeta a ellas porque no es un evento sino la base de todo evento.

El Yoga Sūtra (II.15) afirma: “pariṇāma-tāpa-saṃskāra-duḥkhair guṇa-vṛtti-virodhāc ca duḥkham eva sarvaṃ vivekinaḥ” —para el discriminador, todo es sufrimiento debido a la mutación, el tormento, las impresiones y la contradicción de los movimientos de los guṇas. La solución no es buscar placeres que no muten —no existen— sino trascender el plano donde causa y efecto operan. Ese trascender no es un “ir a otro lugar”; es ver que el lugar donde estamos ya no está sujeto a la causalidad que parecía regirlo.