Ātma-Saṃyama Yoga · Verso 34
चञ्चलं हि मनः कृष्ण प्रमाथि बलवद् दृढम् | तस्याहं निग्रहं मन्ये वायोरिव सुदुष्करम्
cañcalaṃ hi manaḥ kṛṣṇa pramāthi balavad dṛḍham | tasyāhaṃ nigrahaṃ manye vāyor iva suduṣkaram
Pues la mente es inquieta, ¡oh Kṛṣṇa!, turbulenta, obstinada y muy fuerte. Pienso que controlarla es tan difícil como controlar el viento.
Arjuna describe la mente con cuatro adjetivos: cañcala (saltarín, inquieto), pramāthin (turbulento, perturbador — hace mātha, perturbación), bala-vat (fuerte), dṛḍha (obstinado, firme en sus caminos).
La analogía con vāyu (viento) es perfecta: invisible pero poderoso, imposible de agarrar, va donde quiere. ¿Cómo controlar algo así?