Yamakavagga · Los pares · Gāthā 2

Manopubbaṅgamā dhammā, manoseṭṭhā manomayā; manasā ce pasannena, bhāsati vā karoti vā, tato naṃ sukhamanveti, chāyāva anapāyinī.

manopubbangamā dhammā, manoseṭṭhā manomayā; manasā ce pasannena, bhāsati vā karoti vā, tato naṃ sukhamanveti, chāyāva anapāyinī.

La mente precede a todos los fenómenos, la mente los domina, la mente los crea. Si alguien habla o actúa con mente pura, la felicidad le seguirá como una sombra que nunca se aparta.

El segundo verso es el espejo exacto del primero. Donde antes había mente impura (paduṭṭha) y sufrimiento, ahora hay mente serena (pasanna — clara, luminosa, confiada) y bienestar. La estructura paralela es deliberada: el Dhammapada enseña en pares para mostrar que la misma ley opera en ambas direcciones.

Pasanna merece atención especial. En pāli designa un estado de mente que es a la vez clara (libre de turbidez, como agua que se asienta), confiada y gozosa. No es la felicidad forzada del optimismo superficial, sino la serenidad natural de una mente que no se resiste a lo que es.

La imagen de la sombra (chāyā) es hermosa y precisa: la sombra no puede separarse del cuerpo, no requiere esfuerzo para seguirle, no hay que invocarla. Así la alegría sigue naturalmente a la mente purificada, no como recompensa sino como expresión directa de su naturaleza.

En la práctica contemplativa, esto señala hacia lo que los yoguis llaman sattva: la cualidad luminosa de la mente cuando los tamas y rajas se han calmado. La meditación no crea esta claridad; simplemente permite que emerja lo que ya está ahí, como el sol que siempre brilla aunque esté cubierto por nubes.