Cittavagga · La mente · Gāthā 36

Sududdasaṃ sunipuṇaṃ, yatthakāmanipātinaṃ; cittaṃ rakkhetha medhāvī, cittaṃ guttaṃ sukhāvahaṃ.

sududdasaṃ sunipuṇaṃ, yatthakāmanipātinaṃ; cittaṃ rakkhetha medhāvī, cittaṃ guttaṃ sukhāvahaṃ.

La mente es muy difícil de ver, muy sutil, y se posa donde quiere. El sabio la protege; la mente protegida trae felicidad.

Sududdasaṃ — muy difícil de ver: la mente que observa la mente es el proyecto más sutil de la introspección. Lo que observa no puede ser idéntico a lo observado, y sin embargo son el mismo flujo de conciencia. Esta sutileza es la razón por la que el trabajo contemplativo requiere guía y práctica sostenida.

Sunipuṇaṃ — muy sutil: la mente opera en capas. La superficie es relativamente visible — este pensamiento ahora, esta emoción ahora. Pero debajo hay patrones más profundos, condicionamientos más sutiles, que solo se revelan con práctica avanzada. La sutileza del objeto (la mente) requiere la sutileza correspondiente del instrumento (la atención).

Cittaṃ rakkhetha medhāvī — el sabio la protege: rakkheti es guardar, proteger, vigilar. Proteger la mente significa protegerla de los pensamientos que la contaminan, de los estados mentales que la oscurecen. No es represión — no consiste en no dejar entrar nada — sino en reconocer rápidamente lo que es dañino y no nutrirlo.

Cittaṃ guttaṃ sukhāvahaṃ — la mente protegida trae felicidad: la mente bien guardada, como un jardín bien cuidado, florece naturalmente. No necesita que se le fuerce la alegría; sin obstáculos, la claridad emerge sola.