Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 1
अथ लयप्रकरणम्। एकं ज्ञानं नित्यमाद्यन्तशून्यं नान्यत्किञ्चिद्वर्तते ते वस्तु सत्यम्। यद्भेदोस्मिन्निन्द्रियोपाधिना वै
atha layaprakaraṇam| ekaṃ jñānaṃ nityamādyantaśūnyaṃ nānyatkiñcidvartate te vastu satyam| yadbhedosminnindriyopādhinā vai
Ahora, el tratado sobre la disolución. El conocimiento es uno, eterno, sin principio ni fin; ninguna otra cosa existe como verdaderamente real. Las diversidades que percibimos en él surgen de las limitaciones de los sentidos.
Este verso inaugural del Śivasaṃhitā proclama una ontología radicalmente no-dual: solo existe jñāna, conocimiento puro y eterno. No se trata de conocimiento en sentido ordinario —saber esto o aquello— sino de la Conciencia misma como sustrato único de la realidad. Todo lo demás, incluido el universo perceptible, carece de existencia independiente y verdadera.
El compuesto ādyantaśūnya («vacío de principio y fin») sitúa este conocimiento fuera del tiempo y la causalidad. El término upādhi («limitación» o «adjunto condicionante») es técnico en la filosofía Advaita: designa aquello que impone una apariencia de diferencia sobre lo que es fundamentalmente uno. Los indriya (órganos de los sentidos) actúan como tales upādhis, fragmentando artificialmente la unidad.
El capítulo se titula layaprakaraṇa, «tratado sobre la disolución», lo que enmarca todo el libro: el yoga aquí no es mera gimnasia ni control respiratorio, sino un proceso de disolución de las identificaciones ilusorias. Este primer verso establece la meta antes de describir el camino, siguiendo la tradición de los textos Advaita de anclar la práctica en la comprensión metafísica.