Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 2
अथ भक्तानुरक्तोऽहं वक्ष्ये योगानुशासनम्।
atha bhaktānurakto'haṃ vakṣye yogānuśāsanam|
Yo, lleno de amor por mis devotos, proclamaré ahora la enseñanza del yoga.
Con este verso, el texto adopta la voz de Īśvara, el Señor, que habla directamente a sus devotos. Esta estructura dialógica —la divinidad como maestro supremo— es característica de los textos tántricos y se conecta con el modelo del Bhagavad Gītā. El yoga no se presenta como una disciplina humana elaborada con el tiempo, sino como una revelación descendente, conferida por gracia divina.
La palabra bhaktānurakta («profundamente apegado a los devotos») combina bhakta (devoto) con anurakta (enamorado, apegado con afecto). Lejos de un Dios distante e impasible, Īśvara se describe aquí en términos de amor activo. El término yogānuśāsana («exposición ordenada del yoga» o «instrucción sobre el yoga») implica no una mera lista de técnicas sino un sistema coherente transmitido con autoridad.
Esta declaración de intención sitúa al texto dentro de la tradición de los śāstra revelados, donde la autoridad del conocimiento proviene de su fuente divina, no de la especulación humana. El hecho de que Īśvara hable en primera persona también establece una relación personal con el practicante, invitando no solo al estudio intelectual sino a una entrega confiada.