Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 100
तद्भूतपञ्चकात्सर्वं भोगाय जीवसंज्ञिता ।
tadbhūtapañcakātsarvaṃ bhogāya jīvasaṃjñitā |
De ese quíntuple conjunto de elementos surge todo lo que existe para el disfrute; a ello se le llama jīva, el ser viviente.
El verso establece una ecuación fundamental: la totalidad de la experiencia sensorial y mundana (bhoga) emerge de los cinco elementos (bhūtapañcaka), y el ser que los experimenta recibe el nombre de jīva. No se trata de una condena del disfrute, sino de una cartografía ontológica: el mundo fenoménico tiene un substrato elemental preciso y el sujeto experiencial tiene un nombre técnico.
Bhūtapañcaka designa los cinco grandes elementos: pṛthvī (tierra), ap (agua), tejas (fuego), vāyu (aire) y ākāśa (éter). De su combinación surge la totalidad del cosmos manifestado. Jīvasaṃjñitā —literalmente «denominado jīva»— sugiere que esta designación es convencional: el ser viviente es en realidad conciencia pura que se identifica con la estructura elemental.
En el contexto del Hatha Yoga, esta enseñanza es operativa. El cuerpo físico (sthūlaśarīra) está compuesto por los cinco elementos, y las prácticas de purificación (ṣaṭkarma) y postura (āsana) trabajan directamente sobre esa base elemental. Comprender al jīva como el experimentador de este sustrato orienta la práctica hacia la desidentificación progresiva.