Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 23
शिवसंहिता
śivasaṃhitā
La no realización de los ritos nitya (diarios) genera ciertamente pecado; pero su cumplimiento no produce mérito. En cambio, los ritos ocasionales y opcionales, ya se realicen o no, producen mérito o demérito respectivamente.
Este verso articula una asimetría moral notable: los deberes nitya operan bajo una lógica negativa —su omisión genera pāpa pero su cumplimiento no acumula puṇya—. Son obligaciones cuyo horizonte es la neutralidad kármica, no la ganancia espiritual. Los ritos naimittika y kāmya, en cambio, funcionan bajo una lógica bidireccional: su realización o abandono tiene consecuencias positivas o negativas según el caso.
La distinción revela una sofisticada filosofía de la acción moral. Puṇya («mérito», de pun, purificar) y pāpa («demérito», de pap, caer) son los dos polos del karma. Los nitya representan el mínimo ético indispensable: no te elevan, pero su abandono te hunde. Los kāmya, vinculados a kāma (deseo), introducen la variable de la motivación como factor determinante del resultado kármico.
Desde la perspectiva del yoga avanzado que la Śivasaṃhitā desarrollará, esta lógica kármica es precisamente lo que el jñānakāṇḍa trasciende. El yogui que actúa desde la conciencia no dual no acumula ni puṇya ni pāpa: opera desde niṣkāmakarma, la acción sin deseo que la Bhagavadgītā también propone como ideal.