Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 24
पुण्यकर्माणि वै स्वर्गो नरकः पापकर्माणि ।
puṇyakarmāṇi vai svargo narakaḥ pāpakarmāṇi |
Las obras meritorias llevan ciertamente al cielo (svarga); las obras pecaminosas, al infierno (naraka).
La formulación es lapidaria en su simetría: puṇyakarmāṇi conduce a svarga; pāpakarmāṇi conduce a naraka. El verso cierra la exposición del karmakāṇḍa con su consecuencia última: la retribución cósmica que ordena la existencia del ser que aún opera desde la acción interesada. Ambos destinos —cielo e infierno— son, en la cosmología india, temporales y no finales.
Svarga («cielo», de su-arga, lo que brilla bien) designa los planos de existencia gozosa donde el mérito acumulado se consume; naraka («infierno», relacionado con nara, hombre, y el sufijo locativo) es el plano de expiación donde el demérito se agota. El adverbio enfático vai («ciertamente, en verdad») subraya la inevitabilidad causal de este mecanismo.
Este verso funciona como bisagra en la argumentación del capítulo. Al establecer que el karmakāṇḍa solo puede conducir a svarga o naraka —ambos estados impermanentes dentro del ciclo del saṃsāra—, la Śivasaṃhitā prepara implícitamente la superioridad del jñānakāṇḍa y, más allá, del yoga: el único camino que conduce a la liberación definitiva más allá de toda retribución.