Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 43

दोषनाशे यथा शुक्लो गृह्यते रोगिणा स्वयम्।

doṣanāśe yathā śuklo gṛhyate rogiṇā svayam|

Como el enfermo, al cesar su desequilibrio (doṣa), percibe naturalmente el blanco que antes veía amarillo, así cuando se destruyen las impurezas el Espíritu se manifiesta por sí solo.

La pureza del ātman no se adquiere, se descubre. Este verso utiliza una imagen médica precisa: el enfermo que percibe el color amarillo debido a la bilis, al curarse recupera la visión del blanco. El doṣa no modifica la realidad —el blanco siempre estuvo ahí— pero impide percibirla correctamente. La práctica yóguica es, ante todo, medicina del alma.

El término doṣa tiene resonancias tanto ayurvédicas (desequilibrio de los humores) como filosóficas (error de percepción, contaminación mental). Su eliminación no produce el ātman sino que lo revela. El adjetivo śukla (blanco, puro) designa también en la tradición tántrica el principio vital luminoso, añadiendo capas semánticas a esta imagen de pureza recuperada.

La analogía médica era frecuente en los debates filosóficos del período clásico: Nyāya, Mīmāṃsā y Vedānta la emplean con variantes. En el contexto del Śivasaṃhitā, la medicina del alma es el yoga. Las prácticas del texto —āsana, prāṇāyāma, mudrā, dhyāna— son los remedios para los doṣa que velan la naturaleza luminosa del ser.