Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 45

आगमाऽपायिनोऽनित्यानाश्यत्वेनेश्वरादयः ।

āgamā'pāyino'nityānāśyatveneśvarādayaḥ |

Los que llegan y se van, los impermanentes —Īśvara y todos los demás— son perecederos por su propia naturaleza de ser destruibles.

Incluso los dioses son impermanentes. Esta afirmación radical del Śivasaṃhitā coloca al ātman por encima de cualquier forma divina particular. La impermanencia no es un defecto de los seres inferiores: afecta a toda forma, por exaltada que sea. Solo lo sin-forma, solo el nirguṇa Brahman, trasciende el tiempo y permanece.

El compuesto āgamā’pāyino (que llegan y se van, que nacen y mueren) describe a los anitya (impermanentes). El sufijo nāśyatva indica la cualidad de ser destruible. Īśvarādi (Īśvara y los demás) incluye explícitamente a las divinidades cósmicas en esta categoría de lo perecedero —una audacia filosófica que sitúa al texto más allá del teísmo convencional.

Este verso tiene paralelos notables con la doctrina budista de la impermanencia (anicca) y con el Kāṭha Upaniṣad, que afirma que incluso los dioses tienen miedo de la muerte. El Śivasaṃhitā utiliza esta enseñanza para orientar al yogui hacia una meta que ninguna devoción —por sincera que sea— puede alcanzar sin el conocimiento del ātman impersonal.