Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 62
कालतो विविधं विश्वं यदा चैव भवेदिदम्।
kālato vividhaṃ viśvaṃ yadā caiva bhavedidam|
Dado que este universo múltiple tiene su origen en el tiempo, hay Uno que es verdaderamente el Sí-mismo, inmutable a través de todos los tiempos —Uno e inconcebible.
El tiempo como origen de la diversidad y, paradójicamente, como argumento para la unicidad del eterno. Todo lo que surge en el tiempo también perece en el tiempo. La multiplicidad —los mundos, los seres, los estados— tiene un antes y un después. Solo Aquello que no surgió en el tiempo puede ser eterno. El yogui que ha renunciado a las cadenas falsas ve esta verdad directamente.
El término kālatas (desde el tiempo, por el tiempo) sitúa el universo en el dominio de lo temporal y, por tanto, de lo contingente. Vividhaṃ viśvam (el universo múltiple, variopinto) designa la totalidad de la experiencia fenoménica en su diversidad. Frente a esto, el Uno (eka) que es el Sí-mismo (ātman) trasciende toda variedad temporal: sarvadā (siempre, en todo tiempo).
Este verso marca el inicio de la sección práctica del capítulo: el yogui que ha comprendido la naturaleza del universo está listo para la visión directa. La renuncia de los ‘falsos deseos’ y las ‘cadenas falsas’ no es un acto de ascetismo sino de reconocimiento: cuando se entiende que lo deseado es transitorio, el deseo cae por su propio peso. La liberación no se fuerza; emerge.