Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 72
कर्मजन्यं विश्वमिदं नत्वकर्मणि वेदना । निखिलोपाधिहीनो वै यदा भवति पूरुषः ।
karmajanyaṃ viśvamidaṃ natvakarmaṇi vedanā | nikhilopādhihīno vai yadā bhavati pūruṣaḥ |
Este universo nace del karma; sin karma no hay experiencia. Del éter surgió el aire —junto con el éter—; del aire y el éter juntos surgió el fuego; de los tres surgió el agua; y de los cuatro, la tierra.
La doctrina de la emanación gradual de los elementos explica no solo la cosmología sino la experiencia kármica. El universo que experimentamos no es un escenario neutral: es el resultado acumulado de acciones pasadas que han configurado el campo de nuestra percepción. Sin karma —sin acción y su huella— no habría experiencia subjetiva posible. El cuerpo mismo es karma condensado.
Karmajanya (nacido del karma, producido por la acción) sitúa al universo en el registro de lo condicionado. Natvakarmaṇi vedanā (sin karma no hay experiencia, sin acción no hay sensación) establece la dependencia entre acción y percepción. La cosmogonía de los elementos (pañcīkaraṇa —la quíntuple combinación) muestra cómo cada elemento incluye en sí mismo las cualidades de los anteriores, creando una realidad de complejidad creciente.
La doctrina del pañcīkaraṇa (la quintuplicación de los elementos) que aparece aquí es una enseñanza técnica del Vedānta, detallada por Śaṅkara en el Vivekacūḍāmaṇi. Cada elemento grueso no es puro sino compuesto de los cinco sutiles: el éter grueso contiene partes de los cinco elementos sutiles. Esta enseñanza sirve en el yoga para comprender cómo las prácticas corporales actúan sobre los elementos sutiles del ser.