Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 75

शिवसंहिता

śivasaṃhitā

De la Conciencia (caitanya) ha emergido todo este universo móvil e inmóvil. Māyā, con su doble fuerza —vikṣepa (proyección) y āvaraṇa (ocultamiento)— es la gran potencia que vela y despliega.

La sección cosmológica alcanza su síntesis: todo procede de la Conciencia. Los elementos, los seres, los dioses, los mundos —toda la arquitectura del universo— son manifestaciones de la inteligencia que es Śiva. La cosmogonía no conduce a la pluralidad irreductible sino de regreso a la unidad de origen. Comprender esto es comenzar la inversión del proceso, el retorno.

Māyā opera a través de dos śakti complementarias: vikṣepa (la potencia de proyección, que lanza hacia afuera la diversidad) y āvaraṇa (la potencia de ocultamiento, que vela la naturaleza real). Estas dos fuerzas explican tanto la creación del universo como la ignorancia individual: la misma energía que proyecta el mundo vela la realidad del proyector. El yogui trabaja con ambas directamente.

El par vikṣepa-āvaraṇa es fundamental en el Vivekacūḍāmaṇi de Śaṅkara, donde describe los dos aspectos del poder de māyā. Āvaraṇa es el velo que oscurece el conocimiento del ātman; vikṣepa es la proyección que crea la ilusión de un mundo múltiple. La práctica yóguica actúa sobre ambos: śravana y manana combaten āvaraṇa; nididhyāsana y samādhi disuelven vikṣepa.