Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 76
आकाशाद्वायुराकाशः पवनादग्निसम्भवः ।
ākāśādvāyurākāśaḥ pavanādagnisambhavaḥ |
Del ākāśa (éter) surgió el vāyu (aire) junto con el ākāśa; del pavana (viento) surgió el agni (fuego). Esta es la secuencia de la creación sutil de los elementos.
La emanación progresiva de los elementos como proceso de densificación de la conciencia. Cada elemento surge del anterior pero lo contiene: el aire incluye el éter en sí mismo, el fuego incluye aire y éter. Esta acumulación de cualidades crea la complejidad experiencial del universo. El proceso no es una caída sino una diversificación: la misma conciencia apareciendo con rostros cada vez más concretos.
La secuencia ākāśa → vāyu → agni → āpas → pṛthivī (éter → aire → fuego → agua → tierra) corresponde a un proceso de densificación creciente y multiplicación de cualidades. Ākāśādvāyur (del éter, el aire) y pavanādagni (del viento, el fuego) siguen la cadena causal. Cada elemento es más pesado que el anterior y contiene en sí sus cualidades más una nueva que lo individualiza.
Esta secuencia cosmológica tiene un paralelo directo en la fisiología yóguica del cuerpo sutil. Los cinco prāṇas (las cinco energías vitales) se corresponden con los cinco elementos, y los cinco cakras principales del tronco (mūlādhāra, svādhiṣṭhāna, maṇipūra, anāhata, viśuddha) corresponden a tierra, agua, fuego, aire y éter respectivamente. Conocer la cosmogonía es conocer el cuerpo desde adentro.