Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 77
खं शब्दलक्षणं वायुश्चञ्चलः स्पर्शलक्षणः ।
khaṃ śabdalakṣaṇaṃ vāyuścañcalaḥ sparśalakṣaṇaḥ |
El éter (kha) tiene como característica el sonido (śabda); el aire (vāyu) es inquieto y tiene como característica el tacto (sparśa). De la Conciencia ha emergido todo este universo, móvil e inmóvil.
Las cualidades sensoriales de los elementos como puentes entre la cosmología y la experiencia directa. El éter no es un concepto abstracto: se experimenta como espacio interior y como la capacidad de escuchar. El aire no es solo viento: es la movilidad inherente a toda vida y la sensación del tacto que nos conecta con lo otro. La filosofía se vuelve práctica cuando se siente en el propio cuerpo.
Śabdalakṣaṇa (que tiene el sonido como característica, cuya marca es el sonido) describe al ākāśa: el éter es el medio en el que el sonido se propaga. Cañcalaḥ (inquieto, móvil, en perpetuo movimiento) y sparśalakṣaṇa (que tiene el tacto como característica) describen al vāyu: el aire es lo que toca. Que ‘de la Conciencia ha emergido todo’ recuerda que esta cosmología es no-dualista: el éter y el aire no son sustancias autónomas sino expresiones de la conciencia única.
La asignación de śabda (sonido) al ākāśa tiene profundas implicaciones en la tradición del mantra yoga. El sonido OM (praṇava), considerado el sonido primordial, es la manifestación más directa del éter como conciencia vibrante. Los Upaniṣad afirman que antes de la creación solo existía el nāda (sonido primordial) en el espacio puro de la conciencia. Practicar japa o kīrtana es trabajar directamente con este elemento.