Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 79

शब्दैकगुण्माकाशं द्विगुणो वायुरुच्यते ।

śabdaikaguṇmākāśaṃ dviguṇo vāyurucyate |

El ākāśa es dicho de una sola cualidad; el vāyu, de dos. Hay dos fuerzas —vikṣepa (la energía proyectante) y āvaraṇa (la energía velante)— de gran potencia, cuya forma es la felicidad. La gran māyā, cuando no es inteligente, es la noche oscura.

Las dos śaktis de māyā como el mecanismo dual de la ilusión cósmica. Vikṣepa proyecta la diversidad hacia afuera, creando la ilusión de un mundo múltiple. Āvaraṇa vela la naturaleza real de esa diversidad, impidiendo reconocer que es Conciencia. Juntas, estas dos fuerzas mantienen al jīva en el saṃsāra. Pero el verso añade algo sorprendente: su forma es la felicidad —incluso el velo es dicha disfrazada.

Vikṣepa (del verbo vi-kṣip, arrojar, proyectar) es la potencia que lanza la multiplicidad aparente sobre la pantalla de la Conciencia. Āvaraṇa (del verbo ā-vṛ, cubrir, velar) es la potencia que hace que la Conciencia se olvide de sí misma mientras experimenta la multiplicidad proyectada. Durantā (de poder extremo, infranqueable) describe la fuerza de ambas. Sukhātmikā (cuya forma es el placer, cuya naturaleza es la felicidad) es el atributo paradójico que las caracteriza.

La paradoja de que las dos fuerzas de māyā tengan ‘forma de felicidad’ conecta con la doctrina tántrica de que incluso el error es una forma del juego (līlā) de la Conciencia consigo misma. No hay que combatir a māyā como a un enemigo: hay que reconocerla como la propia creatividad del Absoluto. Este reconocimiento es, en sí mismo, el comienzo de la liberación.