Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 83
पृथ्वी शीर्णा जलं मग्ना जलं मग्नं च तेजसि । लीनं वायौ तथा तेजो व्योम्नि वातो लयं ययौ ।
pṛthvī śīrṇā jalaṃ magnā jalaṃ magnaṃ ca tejasi | līnaṃ vāyau tathā tejo vyomni vāto layaṃ yayau |
La tierra se disgrega y se sumerge en el agua; el agua se sumerge en el fuego; el fuego se disuelve en el aire; el aire ha entrado en su disolución en el éter. Dioses como Śiva, Brahmā y Viṣṇu son vistos en el gran Espíritu; los cuerpos y todos los objetos materiales son los diversos productos de la avidyā.
La involución cósmica y la visión no-dual se presentan aquí juntas: el universo se disuelve (en su aspecto cósmico) y todos los dioses son vistos en el Espíritu (en su aspecto espiritual). Ambas perspectivas apuntan a lo mismo: la multiplicidad es provisional. El proceso de involución (pralaya) no es solo una doctrina cosmológica sino la descripción de lo que ocurre en la meditación profunda cuando los elementos se disuelven en la conciencia pura.
Śīrṇā (disgregada, fragmentada, disuelta) describe la tierra volviendo al agua; magna (sumergida, absorbida) describe el agua volviendo al fuego. La secuencia pṛthvī → jala → tejas → vāyu → vyoman (tierra → agua → fuego → aire → éter) es la inversión de la creación. Paramātmani (en el gran Ātman, en el Espíritu Supremo) es donde todos los dioses —Śiva, Brahmā, Viṣṇu— son finalmente vistos como manifestaciones.
Esta visión inclusiva que coloca incluso a Śiva dentro del Paramātman es significativa: el Śivasaṃhitā no es un texto śaiva estrecho que privilegie a Śiva sobre los demás dioses. Es un texto no-dual que sitúa al Absoluto más allá de toda forma particular, incluida la de Śiva. El verdadero Śiva del texto no es el dios de cuatro brazos sino la Conciencia pura que trasciende toda forma.