Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 82
चैतन्यात्सर्वमुत्पन्नं जगदेतच्चराचरम्।
caitanyātsarvamutpannaṃ jagadetaccarācaram|
De la Conciencia (caitanya) ha emergido todo este universo móvil e inmóvil. Cuando la avidyā tiene exceso de rajas, se manifiesta como la sabia Sarasvatī; la inteligencia que la preside se conoce como Brahmā.
El tercer rostro de la potencia cósmica completa la tríada divina. Durgā surge del tamas, Lakṣmī del sattva, y ahora Sarasvatī surge del rajas —la cualidad de la actividad, la pasión, la creación. Sarasvatī es la diosa del lenguaje, el conocimiento y las artes: emerge precisamente de la energía dinámica que mueve la creación. No es accidental que el creador Brahmā sea su consorte.
Rajoguṇādhikā (en la que predomina el rajas, con exceso del guṇa de la actividad) describe la textura energética de la que emerge Sarasvatī. El rajas es el principio de la actividad, la pasión y la creación en la filosofía Sāṃkhya. Sarasvatī jñeyā (que debe ser conocida como) indica que se trata de una identidad profunda, no superficial. La diosa del conocimiento es la propia potencia dinámica del Absoluto.
La tríada Durgā-Lakṣmī-Sarasvatī corresponde a la tríada cósmica tamas-sattva-rajas y a las funciones de destrucción, preservación y creación. Esta equivalencia entre los guṇa y las diosas aparece en el Devī Māhātmya y en el Śaktism tántrico. El Śivasaṃhitā la integra en su cosmología para mostrar que las deidades del panteón hindú no son entidades independientes sino expresiones de la misma potencia que genera el universo.