Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 81

चक्षुषा गृह्यते रूपं गन्धो घ्राणेन गृह्यते । रसो रसनया स्पर्शस्त्वचा सङ्गृह्यते परम्।

cakṣuṣā gṛhyate rūpaṃ gandho ghrāṇena gṛhyate | raso rasanayā sparśastvacā saṅgṛhyate param|

La forma (rūpa) es percibida por el ojo; el olfato, por la nariz; el sabor, por la lengua; el tacto, por la piel. Cuando la avidyā tiene exceso de tamas, se manifiesta como Durgā; cuando tiene exceso de sattva, como Lakṣmī.

La correspondencia entre sentidos y cualidades cierra el ciclo cosmológico y lo conecta con la experiencia directa. Los cinco sentidos no son puertas al exterior: son los instrumentos mediante los cuales la Conciencia se conoce a sí misma en sus propias proyecciones. Oído, tacto, vista, gusto y olfato son las formas en que el universo se toca a sí mismo. El yogui que comprende esto no lucha contra los sentidos sino que los refina.

La enumeración cakṣuṣā… ghrāṇena… rasanayā… tvacā (por el ojo… por la nariz… por la lengua… por la piel) establece la correspondencia entre jñānendriya (sentido de conocimiento) y tanmātra (cualidad sutil). La introducción de Durgā y Lakṣmī como manifestaciones de avidyā según el guṇa dominante lleva la cosmología a la devoción: las diosas no son entidades externas sino proyecciones de la potencia cósmica según su predominio de tamas o sattva.

La asociación entre tamas y Durgā (la protectora feroz, la que destruye la ignorancia) y entre sattva y Lakṣmī (la luminosa, la que trae prosperidad espiritual) refleja la teología tántrica de la śakti como principio cósmico activo. En el Śivasaṃhitā, este tema se introduce brevemente pero anuncia los capítulos posteriores donde las prácticas tántricas —trabajo con las diosas, con los tattva— cobrarán protagonismo.