Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 5

ब्रह्माण्डसंज्ञके देहे यथादेशं व्यवस्थितः ।

brahmāṇḍasaṃjñake dehe yathādeśaṃ vyavasthitaḥ |

En este cuerpo llamado Brahmāṇḍa, todo está dispuesto en su lugar correspondiente. Quien conoce todo esto es un yogui; no hay duda al respecto.

El conocimiento que aquí se valora no es erudición libresca sino reconocimiento directo de la realidad interna. El verso establece una distinción tajante entre quien sabe y quien ignora: el yogui es precisamente aquel que ha internalizado la correspondencia entre el cosmos y su propio cuerpo. Este conocimiento no es especulativo sino experiencial, fruto de la práctica sostenida.

El compuesto brahmāṇḍa —literalmente ‘el huevo de Brahmā’— designa tanto el universo entero como, en este contexto, el cuerpo humano. La imagen del huevo cósmico (aṇḍa) remite a la cosmogonía purāṇica donde la creación emerge de un huevo primordial. Yathādeśam (‘en su lugar apropiado’, ‘según su posición’) subraya que no se trata de una correspondencia vaga sino de una topografía precisa y ordenada.

La afirmación final —‘es un yogui, no hay duda’— tiene el carácter de una certificación. En la literatura del yoga, esta fórmula (saṃśayo nāsti) aparece frecuentemente para cerrar definiciones cruciales. Aquí sitúa el conocimiento cosmológico-corporal como criterio definitorio del yogui, por encima de la mera ejecución de posturas o técnicas respiratorias.