Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 41
यद्यत्सन्दृश्यते लोके सर्वं तत्कर्मसम्भवम्।
yadyatsandṛśyate loke sarvaṃ tatkarmasambhavam|
Todo cuanto se percibe en el mundo tiene su origen en el karma. Los seres gozan o padecen según los resultados de sus acciones. El jīva que ha acumulado abundantes acciones virtuosas recibe una vida dichosa y obtiene sin esfuerzo cosas agradables y buenas.
La afirmación central es radical: sarvaṃ tatkarmasambhavam, «todo eso tiene su origen en el karma». El verso no deja espacio para excepciones: la totalidad de la experiencia mundana —placer, dolor, fortuna, adversidad— es fruto de acciones previas. A continuación ofrece el caso positivo: quien ha acumulado mérito virtuoso (puṇyakarma) recibe una existencia placentera sin esfuerzo aparente.
Karmasambhavam es un compuesto bahuvrīhi que puede analizarse como «aquello cuyo origen es el karma» (karma + sambhava, de sam-bhū, «nacer junto», «originarse»). Sandṛśyate (de sam-dṛś, «ser visto», «aparecer») indica que hablamos del mundo fenoménico, de lo que se manifiesta ante la percepción. La facilidad con que el ser virtuoso obtiene lo agradable se expresa con aklibena, «sin fatiga», «sin esfuerzo».
Este verso establece el polo positivo de la ecuación kármica que el siguiente completará con el polo negativo. En términos de práctica, el texto sugiere que la disciplina yóguica —al purificar acciones y motivaciones— es en sí misma una acumulación de karma virtuoso que transforma las condiciones de existencia, no solo en vidas futuras sino en la presente.