Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 44

ततः कर्मबलात्पुंसः सुखं वा दुःखमेव च ।

tataḥ karmabalātpuṃsaḥ sukhaṃ vā duḥkhameva ca |

De ahí que, por la fuerza del karma, el ser humano experimente placer o también sufrimiento.

La mecánica kármica se expresa aquí con precisión: karmabalāt («por la fuerza del karma») actúa como el motor que genera la dualidad experiencial de sukha (placer) y duḥkha (sufrimiento). El término puṃsaḥ señala al ser encarnado en su condición de sujeto que experimenta, atrapado en la oscilación entre estos dos polos sin comprender su origen.

Karman (acción, acto ritual, consecuencia acumulada) deriva de la raíz kṛ (hacer). Bala significa fuerza, poder o vigor, por lo que karmabalāt evoca una fuerza casi física que impulsa la experiencia. Sukha (literalmente «buen espacio», de su + kha, el eje de la rueda) y duḥkha («mal espacio», duḥ + kha) comparten una etimología que remite al movimiento fluido o trabado del carro de la existencia.

Este verso forma parte de una cadena argumentativa sobre la ilusión (bhrāma) desarrollada en el capítulo. El sufrimiento no es arbitrario ni el placer es una recompensa divina directa: ambos son consecuencias mecánicas del karma acumulado. Reconocer esta dinámica es el primer paso hacia la desidentificación del yogin respecto a los altibajos de la experiencia sensorial.