Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 33

शिवसंहिता

śivasaṃhitā

El yogin debe abandonar los siguientes: lo ácido, lo astringente, lo picante, la sal, la mostaza y lo amargo; el caminar en exceso, el baño antes del amanecer y los alimentos fritos; el robo, el daño a los seres vivos, la enemistad, el orgullo, la duplicidad y la tortuosidad; el ayuno, la falsedad, los pensamientos ajenos al mokṣa, la crueldad hacia los animales; la compañía de mujeres, el servicio al fuego y la charla excesiva; y finalmente, el comer en demasía.

El Śivasaṃhitā construye una ética del practicante no desde la moral abstracta sino desde la eficacia práctica: estos veintitrés elementos se evitan porque dañan la práctica, no porque sean intrínsecamente malvados. Es una ética funcional al servicio de la sādhana. El texto equipara sin jerarquía restricciones dietéticas, conductuales y sociales bajo el único criterio de la idoneidad para el yoga.

La lista incluye restricciones alimentarias (āmla, ácido; tīkṣṇa, picante; lavaṇa, salado) que coinciden con el āyurveda clásico en cuanto a su efecto perturbador sobre el doṣa pitta. La prohibición del upoṣaṇa (ayuno) es llamativa: el Śivasaṃhitā no valora la mortificación ascética. Únicamente mokṣacintā —los pensamientos orientados a la liberación— es lo que el yogin cultiva mentalmente.

La advertencia contra strīsaṅgama (asociación con mujeres) refleja el contexto monástico masculino medieval. Los maestros posteriores contextualizaron esto como abstención de disipación sexual en general. Más significativa es la prohibición de bahvālāpa —la charla excesiva—: en la fisiología prānica, el habla consume udāna vāyu y dispersa la energía acumulada en la práctica con una eficacia devastadora.