Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 34

प्रौढवह्निः सुभोगी च सुखीसर्वाङ्गसुन्दरः । सम्पूर्णहृदयो योगी सर्वोत्साहबलान्वितः ।

prauḍhavahniḥ subhogī ca sukhīsarvāṅgasundaraḥ | sampūrṇahṛdayo yogī sarvotsāhabalānvitaḥ |

Con fuego digestivo potente, gozando correctamente de los placeres, feliz, bello en todos sus miembros, con el corazón colmado, el yogin resplandece dotado de todo entusiasmo y fuerza vital.

El retrato del yogin avanzado que traza este verso es inequívoco: no el asceta consumido por la penitencia sino un ser radiante de salud y plenitud. Prauḍhavahni (fuego maduro, potente) apunta al agni digestivo —el termostato metabólico de la medicina āyurvédica— como indicador primario del progreso espiritual. Quien practica el prāṇāyāma con corrección genera más energía vital, no menos.

Sampūrṇahṛdaya (corazón completamente pleno) es uno de los compuestos más hermosos del texto. Hṛdaya no designa solo el órgano cardíaco sino el centro sutil del ser, el anāhata cakra de la tradición tántrica. Subhogī (quien disfruta bien, quien goza correctamente) subvierte la ecuación ascetismo igual a espiritualidad: el yogin disfruta del mundo con presencia completa, sin la toxicidad del apego compulsivo.

Este verso forma un contrapunto deliberado con las restricciones de los versos precedentes. El Śivasaṃhitā usa la táctica del polo positivo: primero describe lo que se renuncia, luego pinta el retrato luminoso del resultado. Una pedagogía que reconoce la necesidad humana fundamental de aspirar hacia algo concreto y verdaderamente deseable, no solo de huir de lo nocivo.