Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 35

अथ वर्ज्यं प्रवक्ष्यामि योगविघ्नकरं परम्।

atha varjyaṃ pravakṣyāmi yogavighnakaraṃ param|

Ahora declaro lo que debe ser abandonado, pues es el supremo obstáculo para el yoga.

La palabra param (supremo, máximo) antes de cualquier lista de obstáculos es una alarma deliberada en el texto. El Śivasaṃhitā no presenta una colección de convencionalismos morales: estos vighnāni (impedimentos) son barreras funcionales a la acumulación y circulación del prāṇa. El maestro habla con la autoridad de Śiva mismo, y la promesa implícita es que quien los abandona cruza el océano del sufrimiento existencial.

Varjya (lo que debe evitarse, lo vedado) es el término técnico de las prohibiciones en los textos de dharmaśāstra y en la disciplina tántrica. Yogavighnakara —literalmente «lo que hace los obstáculos del yoga»— es un compuesto revelador: el impedimento no es externo a la práctica sino constitutivo de ella. La práctica deficiente no solo falla en eliminar obstáculos: activamente los genera.

El género literario de los varjya-niyama (restricciones y observancias) es rastreable hasta los yama-niyama de Patañjali y más atrás aún en los śīla budistas. El Śivasaṃhitā adapta esta tradición al contexto del prāṇāyāma tántrico, creando un código de conducta específico para el practicante de la vía del aliento donde lo dietético, lo ético y lo energético forman una sola categoría funcional.