Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 32
आरम्भघटकश्चैव यथा परिचयस्तदा ।
ārambhaghaṭakaścaiva yathā paricayastadā |
Así como el ārambha y el ghaṭaka, del mismo modo el paricaya. Ahora declaro los grandes obstáculos para el yoga que deben evitarse; eliminándolos, los yogins cruzan el océano del dolor mundano.
La enumeración de los cuatro estados —ārambha (inicio), ghaṭa (fusión), paricaya (familiaridad íntima), niṣpatti (consumación)— introduce una taxonomía progresiva del desarrollo espiritual única en la literatura tántrica. Cada estadio no es una conquista que se posee sino un horizonte que se desplaza conforme el practicante madura en su relación con el aliento, el silencio y la conciencia misma.
Ārambha (de la raíz ā-rambh-, comenzar, emprender) designa no simplemente el inicio sino el acto de asumir una empresa con seriedad. Ghaṭaka —también ghaṭāvasthā— implica ghaṭa, vasija o cuerpo: el estado en que prāṇa y apāna, nāda y bindu, jīvātman y Paramātman comienzan a unificarse dentro del «recipiente» corporal. Cada nombre describe una fenomenología interior precisa.
Esta clasificación aparece en el Haṭhapradīpikā y otros textos medievales, aunque con variaciones entre escuelas. El Śivasaṃhitā es singularmente detallado al describir los fenómenos físicos asociados: sudoración en ārambha, temblor en ghaṭa, levitación en paricaya, omnisciencia en niṣpatti. Una fenomenología somática del camino espiritual que no tiene paralelo en la literatura yóguica contemporánea.