Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 62

ततोऽभ्यासक्रमेणैव घटिकात्रितयं भवेत्।

tato'bhyāsakrameṇaiva ghaṭikātritayaṃ bhavet|

A través de la práctica gradual, [la capacidad de] tres ghatis surge. Entonces que el yogin destruya la multitud de karmas mediante el praṇava; que logre el kāyavyūha para agotar en una sola vida todas las consecuencias de sus acciones sin necesidad de renacer.

La práctica gradual (abhyāsakrama) —secuencial, metódica, sin saltos— produce inevitablemente la capacidad de tres ghatis (aproximadamente hora y cuarto) de kumbhaka. Krama (secuencia, orden) es la palabra clave: no hay milagros ni atajos en esta pedagogía. El cuerpo y el sistema nervioso se transforman siguiendo una secuencia precisa que no puede ser acelerada arbitrariamente sin consecuencias.

Praṇava (el mantra OM) como destructor del karma actúa aquí de manera diferente a su uso en el verso 48: no es el sonido repetido externamente sino el reconocimiento interno de la vibración primordial que subyace a toda manifestación. Destruir karma con el praṇava es reconocer que la fuente del karma —la identificación con el ego separado— no tiene sustancia real más allá del sonido que la sostiene.

Kāyavyūha es uno de los conceptos más esotéricos del texto: el «arreglo del cuerpo» mediante el cual el yogin puede experimentar en una sola vida los efectos de múltiples vidas de karma acumulado, evitando así la necesidad de renacer. Es la técnica de la aceleración espiritual extrema: en lugar de vivir vida tras vida consumiendo karma gradualmente, el yogin consume todo su karma en una sola existencia mediante una práctica tan intensa que comprime el tiempo kármico.