Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 61
प्राणायामेन योगीन्द्रो लब्ध्वैश्वर्याष्टकानि वै ।
prāṇāyāmena yogīndro labdhvaiśvaryāṣṭakāni vai |
El gran señor de los yogins, habiendo obtenido mediante el prāṇāyāma los ocho poderes soberanos, y habiendo adquirido la fuerza de acción y perforado los seis cakras, alcanza el estado firme de paricaya. Entonces el yogin ve verdaderamente los efectos trifásicos del karma.
El yogīndra (señor supremo de los yogins) que ha obtenido los aiśvaryas (los ocho poderes soberanos) a través del prāṇāyāma alcanza algo más significativo que los poderes individuales: la visión del funcionamiento trifásico del karma. Ver el karma en sus tres dimensiones —pasado, presente y futuro; o en su triple condición de sañcita, prārabdha y āgāmi— es el equivalente cognitivo de haber trascendido el tiempo lineal.
Kriyāśakti (fuerza de acción) es, en el śaivismo de Cachemira, una de las tres śaktis fundamentales junto con jñānaśakti (fuerza de conocimiento) e icchāśakti (fuerza de voluntad). Su adquisición no significa activismo sino el poder de actuar sin la fricción del karma residual: cada acción del yogin avanzado produce su efecto exacto sin consecuencias kármicas secundarias. Actúa como actúa el fuego —sin intención, con total eficacia.
La perforación (bhedana) de los seis cakras no es una metáfora: en la fisiología tántrica, los cakras son nodos de energía condensada que ofrecen resistencia al ascenso del prāṇa por suṣumnā. Cada granthī (nodo, literalmente «nudo») disuelto representa la eliminación de una capa de condicionamiento psicosomático. El yogin que ha atravesado los seis nodos principales percibe la realidad directamente, sin filtros.