Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 67

याममात्रं यदा धर्तुं समर्थः स्यात्तदाद्भुतः ।

yāmamātraṃ yadā dhartuṃ samarthaḥ syāttadādbhutaḥ |

Cuando el yogin es capaz de sostener [el kumbhaka] durante un yāma entero [tres horas], entonces ocurren cosas maravillosas. El yogin jīvanmukta tranquilo, habiendo obtenido la consumación del samādhi, conquista los seis cakras con la fuerza de la kriyāśakti y la absorbe en la jñānaśakti.

Un yāma (la octava parte del día, tres horas) de kumbhaka sostenido es el umbral de lo adbhuta —lo maravilloso, lo que supera la categoría ordinaria de lo posible—. El texto no especifica aquí cuáles son esas maravillas: el desbordamiento hacia lo extraordinario es consecuencia automática de la práctica extrema, no algo que pueda listarse de antemano. El yogin que llega aquí entra en territorio que el lenguaje no puede mapear.

Jīvanmukta (liberado en vida) es el estado del yogin que ha alcanzado la niṣpattāvasthā: sigue viviendo en el cuerpo, sigue interactuando con el mundo, pero ya no está atado por el karma ni por la identificación con el ego. Opera desde la libertad fundamental. Prajña-mukta sería la liberación post-mortem; jīvanmukta es la liberación aquí y ahora, en el cuerpo presente.

La absorción de la kriyāśakti en la jñānaśakti —el poder de acción en el poder de conocimiento— describe el movimiento final de integración: las fuerzas dinámicas de la manifestación (acción, creación, transformación) son reabsorbidas en su fuente, el conocimiento puro (jñāna) que precede a toda acción. El yogin ya no actúa desde la urgencia del karma sino desde la serenidad del conocimiento que todo lo abarca.