Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 74
ततश्च कर्मकूटानि प्रणवेन विनाशयेत्।
tataśca karmakūṭāni praṇavena vināśayet|
Y entonces que destruya las montañas de karma mediante el praṇava. Cuando bebe el aire a través del pico de cuervo, tanto en la mañana como en el crepúsculo vespertino, contemplando que va hacia la boca de la kuṇḍalinī, la tisis pulmonar queda curada.
Las «montañas de karma» (karmakūṭāni, literalmente «cimas de karma») son una imagen de extraordinaria fuerza visual: el karma acumulado no como registro sino como masa física, como montañas que oprimen y limitan. El praṇava como herramienta para destruirlas actúa desde la fuente: si el karma emerge de la identificación con el ego separado, y el praṇava es el sonido que precede y disuelve todo ego, entonces la destrucción es directa y radical.
Beber el aire por el pico de cuervo (kākacañcvā) en los dos momentos de sandhyā —amanecer y crepúsculo— con la visualización de que el aire va hacia la boca de kuṇḍalinī es una práctica que integra postura (foca labial), pranayama (inhalación fresca), contemplación (visualización de la serpiente de poder) y tiempo (los momentos cósmicamente potentes). Los cuatro elementos de la práctica tántrica completa en un solo gesto.
La curación de la rajayakṣmā (tisis, tuberculosis pulmonar) mediante esta práctica es la afirmación terapéutica más específica del capítulo. La tuberculosis era la enfermedad más temida en la India medieval: debilitaba lentamente los pulmones, el prāṇa más físico. Que el texto afirme su curación mediante el prāṇāyāma refleja la convicción de que los pulmones débiles son consecuencia de un prāṇa débil, y que fortalecer el prāṇa fortalece fisiológicamente los tejidos pulmonares.