Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 47
महामुद्रामहाबन्धौ निष्फलौ वेधवर्जितौ ।
mahāmudrāmahābandhau niṣphalau vedhavarjitau |
La Mahāmudrā y el Mahābandha son estériles sin el Vedha; los tres deben practicarse juntos cuatro veces al día con esfuerzo.
Este verso establece uno de los principios sistémicos más importantes del cuarto capítulo: las tres grandes técnicas —mahāmudrā, mahābandha, mahāvedha— forman una unidad indivisible. Practicar dos sin la tercera es, dice el texto, niṣphala (sin fruto, estéril), como construir dos paredes de una cámara sin la tercera: el espacio sagrado no se forma. La trinidad técnica refleja la trinidad cosmológica (creación, sustento, disolución).
Niṣphala —«sin fruto»— combina el prefijo negativo niḥ- con phala (fruto, resultado). Vedhavarjita —«privado de vedha»— emplea varjita, el participio de varj- (excluir, privar de), subrayando la carencia activa, no meramente accidental. El dvandva mahāmudrāmahābandhau usa el dual nominal en sánscrito, indicando que los dos son concebidos como par, como polo opuesto del vedha que completa el trípode.
En la práctica contemporánea del hatha yoga, esta afirmación tiene implicaciones pedagógicas directas: muchos estudiantes aprenden mahāmudrā o mahābandha de forma aislada, ignorando el mahāvedha. Los comentaristas medievales como Brahmānanda (sobre la Haṭhapradīpikā) señalaron que el mahāvedha actúa como catalizador que «activa» los efectos de las dos prácticas anteriores, proporcionando la dimensión vibratoria que completa la trilogía.