Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 62

बन्धेनानेन पीयूषं स्वयं पिबति बुद्धिमान्।

bandhenānena pīyūṣaṃ svayaṃ pibati buddhimān|

Con este bandha, el sabio bebe él mismo el néctar; cuando se alcanza el éxito en la preservación del bindu con gran esfuerzo, ¿qué no puede lograrse en este mundo? A través de la grandeza de esta preservación, uno se iguala a mí en gloria.

El buddhimān —«el dotado de inteligencia, el sabio»— que bebe el néctar svayaṃ («por sí mismo, por su propia mano») subraya la agencia del practicante: el Jālandhara-bandha no es un ritual que invoca una gracia externa sino una técnica que activa los propios recursos del cuerpo sutil. La sabiduría (buddhi) requerida es la capacidad de ejecutar la técnica con la precisión y la presencia suficientes para que el bandha funcione.

Mahāyatna —«gran esfuerzo, esfuerzo supremo»— se contrapone aquí al resultado de igualdad con Śiva (matsāmyaṃ prāpnoti): la magnitud del esfuerzo es proporcional a la magnitud del logro. La igualdad con Śiva (matsāmya) no es blasfemia en el marco śaiva no dual sino la afirmación de la identidad última entre el Ātman individual y el Paramātman: el practicante no se convierte en Śiva sino que reconoce que siempre fue Śiva.

La pregunta retórica «¿qué no puede lograrse?» (kiṃ na sidhyati) clausura el ciclo doctrinal sobre el bindu con la misma figura retórica que abre el ciclo sobre la Yonimudrā (verso 4.43). Este paralelismo estructural señala la organización interna del capítulo: cada grupo de técnicas culmina en la misma afirmación de omnipotencia del practicante establecido, creando una espiral ascendente de potencialidad realizada.