Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 123

शरच्चन्द्रनिभं तत्राक्षरबीजं विजृम्भितम्।

śaraccandranibhaṃ tatrākṣarabījaṃ vijṛmbhitam|

Allí resplandece la semilla de la sílaba indestructible, semejante a la luna de otoño.

La imagen de la luna de otoño (śaracchandra) es una de las metáforas más refinadas de la literatura yóguica para describir la luminosidad de la conciencia pura. La luna otoñal en el subcontinente indio es excepcionalmente brillante y serena, libre de las nubes del monzón. Aplicada al akṣara-bīja, esta comparación evoca una claridad que no deslumbra sino que ilumina con suavidad.

Akṣara significa literalmente «imperecedero, indestructible» y es uno de los epítetos del Absoluto en la tradición upaniṣádica, especialmente en el Bṛhadāraṇyaka y el Muṇḍaka Upaniṣad. Como bīja (semilla), este término designa la sílaba primordial que contiene en potencia toda manifestación sonora. Vijṛmbhita («desplegado, florecido») sugiere que esta semilla no está latente sino activa y radiante en el centro del ājñācakra.

En la práctica del nāda yoga y la meditación sobre el sonido interno, el akṣara-bīja se identifica frecuentemente con el praṇava o Oṃ, considerado el sonido primordial del universo. La instrucción implícita del verso es que el meditador que concentra su atención en el ājñācakra puede percibir esta luminosidad interna, experiencia que en la literatura tántrica se describe como el primer destello del brahmarandhra abriéndose a la conciencia.