Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 157

शिवसंहिता

śivasaṃhitā

Que el yogui beba sin cesar el néctar que de ella fluye; así vence a la muerte y conquista el kula. Aquí la fuerza kulakundalinī es absorbida, y tras esto, la creación cuádruple es absorbida en el Paramātman.

La imagen de beber el néctar que fluye de la kuṇḍalinī despertada es una de las más ricas de la literatura haṭhayóguica. Este néctar —amṛta— no es una metáfora vaga: alude a la secreción sutil que, según los textos tántricos, desciende desde el bindu en la cabeza cuando la energía ascendente lo alcanza. Beber este néctar equivale a revertir el proceso de la muerte misma, deteniendo el consumo de la vitalidad por el fuego digestivo.

El término kula en este contexto es técnico y complejo. En el Kaula tantrismo, kula designa el conjunto de las energías manifestadas, el cuerpo cósmico de la diosa. Conquistar el kula significa trascender la multiplicidad fenoménica. La kulakundalinī es precisamente esa fuerza que sostiene la manifestación; su absorción señala el retorno de lo múltiple a lo uno, de śakti a śiva.

La ‘creación cuádruple’ (caturvidha sṛṣṭi) absorbida en el Paramātman refleja una cosmología donde los cuatro niveles de manifestación —desde lo más sutil hasta lo más denso— se reintegran en la conciencia suprema. Este proceso de absorción inversa, llamado laya en muchos textos, es el corazón de la laya yoga y representa la disolución contemplativa de toda experiencia objetiva en el Sujeto puro.