Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 169

सकृद्यः कुरुते स्नानं स्वर्गो सौख्यं भुनक्ति सः ।

sakṛdyaḥ kurute snānaṃ svargo saukhyaṃ bhunakti saḥ |

Quien se bañe aunque sea una sola vez (con devoción), goza del cielo y de toda felicidad.

La imagen del baño sagrado (snāna) como acceso a la dicha celestial condensa una tensión fecunda dentro del yoga tántrico: la práctica exterior como puerta hacia la realización interior. No se trata de un mero ritualismo, sino del reconocimiento de que el cuerpo y sus actos de purificación participan genuinamente en el proceso espiritual. Un solo acto realizado con plena presencia puede tener un efecto transformador desproporcionado.

El término snāna en el contexto tántrico va mucho más allá del baño físico. Designa una purificación que puede ser externa (bāhya) o interna (āntara), y en la práctica del Rājadhirāja Yoga probablemente alude a la inmersión en la conciencia pura. Svarga (el cielo, el plano luminoso) y saukhya (la felicidad, el bienestar profundo) son los frutos prometidos, no como recompensa futura sino como consecuencia natural de la purificación.

El contexto inmediato del verso —sentado en svastikāsana en un lugar retirado, habiendo honrado al guru— establece las condiciones externas para la práctica. La tradición hatha-tántrica insistía en la importancia del entorno y de la actitud correcta antes de iniciar la contemplación. Este cuidado por los preliminares refleja una psicología práctica: el estado interno se ve profundamente influido por las condiciones externas en las que nos colocamos.