Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 194

यज्ज्ञात्वा प्राप्य विषयं चित्तवृत्तिर्विलीयते ।

yajjñātvā prāpya viṣayaṃ cittavṛttirvilīyate |

Conociendo y alcanzando ese objeto por el cual las modificaciones del citta se disuelven, se alcanza el estado supremo; al concluir el japa sagrado, el sabio debe realizar nuevamente el homa.

El objeto (viṣaya) que disuelve las modificaciones del citta es paradójico: es el punto donde el sujeto y el objeto se fusionan. No hay un objeto externo que aquiete la mente —la mente se aquieta al tocar aquello que la trasciende. El «alcanzar» (prāpya) descrito aquí no es una adquisición sino un reconocimiento de lo que siempre ha sido.

Jñātvā = habiendo conocido, prāpya = habiendo obtenido/alcanzado, viṣaya = objeto, dominio, campo sensorial, citta-vṛtti = modificaciones del citta, vilīyate = se disuelve (en voz media: se disuelve por sí misma). La estructura homa-japa-homa (fuego-recitación-fuego) forma un sándwich ritual de purificación.

La dialéctica del viṣaya en el yoga es fascinante: el Yogasūtra propone alejar la mente de los viṣayas (objetos sensoriales), mientras el tantrismo propone encontrar en el viṣaya supremo el punto donde toda experiencia se disuelve. Ambos caminos llevan al mismo nirodha (cese), pero por vías opuestas: renuncia y absorción. El Śiva-saṃhitā opta por el segundo.