Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 193

अत्र कुण्डलिनीशक्तिर्लयं याति कुलाभिधा ।

atra kuṇḍalinīśaktirlayaṃ yāti kulābhidhā |

Aquí la kuṇḍalinī-śakti llamada kula entra en laya; el sabio, con la atención fija en el mantra y cumpliendo los deberes de su casta, debe realizar cien mil homas.

El momento culminante del kuṇḍalinī yoga se describe en términos de quietud, no de explosión: la śakti llamada kula «entra en laya», se disuelve. El fuego de la serpiente no arde —se apaga en el oceáno de conciencia del sahasrāra. Este laya es la consumación de toda la práctica: la energía que ascendió desde el mūlādhāra se fusiona finalmente con su fuente.

Atra = aquí (en el sahasrāra), kuṇḍalinī-śakti la śakti enroscada, laya disolución/absorción, yāti va/entra, kula-abhidhā llamada kula (uno de los nombres de la kuṇḍalinī en la tradición kula-mārga). El homa (fuego ritual, hom = ofrenda al fuego) de cien mil repeticiones es el paralelo externo del fuego interno.

La práctica del homa en este contexto pertenece a la etapa de puraścaraṇa (preparación ritual) que precede a la recepción del poder completo del mantra. La tradición tántrica exige que antes de que el mantra «viva» completamente en el practicante, se complete un ciclo determinado de recitaciones, oblaciones y rituales purificatorios. Este rigor formal contrasta con la aparente simplicidad de la disolución de la kuṇḍalinī.