Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 207
साधयेत्सततं यो वै स योगी विगतस्पृहः ।
sādhayetsatataṃ yo vai sa yogī vigataspṛhaḥ |
Quien practica constantemente, ése es el verdadero yogui, libre de deseo; el haṭhayoga debe mantenerse como gran secreto: guardado fructifica, revelado pierde su poder.
La definición del yogui auténtico (yogī) como «libre de deseo» (vigataspṛha) invierte la lógica del buscador: quien practica para obtener algo no es todavía yogui en el sentido pleno. La práctica sin apego a sus frutos es la práctica de la Bhagavad Gītā aplicada al yoga: acción perfecta sin agenda egoica. Sólo desde esa libertad interior el haṭhayoga puede florecer.
Sādhayeta = que practique/realice, santata = constantemente, vigata = que se ha ido, spṛhā = anhelo, deseo intenso. Gopya = que debe guardarse en secreto, vīryavatī = poderosa/vigorosa (vīrya = potencia, vatī = poseedor de), nirvīryā = sin poder, debilitada (nir = sin). La oposición guptā/prakāśitā (secreta/revelada) define la política de transmisión.
La afirmación de que el yoga «revelado pierde su poder» tiene una interpretación pragmática: cuando las técnicas se transmiten sin contexto iniciatorio, sin relación personal con el maestro y sin preparación adecuada del estudiante, pierden su efecto transformador y se convierten en mero ejercicio físico. La historia del yoga en occidente durante el siglo XX podría leerse como una ilustración involuntaria de este principio.