Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 26
शास्त्रविश्वाससम्पन्नो देवता गुरुपूजकः ।
śāstraviśvāsasampanno devatā gurupūjakaḥ |
Dotado de fe en las escrituras, adorador tanto de la deidad como del maestro: [estas son las cualidades finales que completan el retrato del practicante supremo].
Śāstraviśvāsa —fe en los śāstra— no es dogmatismo sino orientación funcional: los textos transmiten mapas de territorios internos que el practicante aún no ha visitado. Creerles inicialmente permite emprender el viaje; después, la experiencia directa confirma o corrige el mapa. El Śivasaṃhitā describe así el proceso epistemológico del yoga: de śraddhā (fe orientadora) a anubhava (experiencia directa) a jñāna (conocimiento estabilizado).
Devatā-guru-pūjaka condensa la doble orientación vertical del practicante: hacia lo divino trascendente y hacia su manifestación en el guru humano. Pūjā no es solo rito externo —ofrenda de flores, incienso—, sino actitud interior de apertura receptiva ante lo sagrado. La devatā personal (iṣṭadevatā) en el tantrismo es la forma específica de lo sagrado con la que el practicante tiene afinidad natural; el guru es su portavoz vivo en el plano humano.
La secuencia completa de tipos de practicante (versos 17-26) del Śivasaṃhitā constituye uno de los más elaborados sistemas de clasificación pedagógica en la literatura yóguica. Similar a los “tres tipos de discípulos” del Zen o las categorías del Tibet (ladrub), estas categorías servían en la práctica para calibrar la transmisión. La última cualidad —adoración del guru— cierra el ciclo: el practicante más avanzado es también el más devoto.