Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 38

निरन्तरकृताभ्यासाद्योगी विगतकल्मषः ।

nirantarakṛtābhyāsādyogī vigatakalmaṣaḥ |

Mediante la práctica ininterrumpida, el yogin queda libre de impureza; y olvidando los tres cuerpos —físico, sutil y causal—, se une al Ser supremo.

Vigatakalmaṣa —“liberado de impureza (kalmaṣa)”— describe el estado resultante de la práctica nirantara (sin intervalos). Kalmaṣa en la terminología sáncrita clásica denota tanto la mancha moral como la oscurecimiento cognitivo (āvaraṇa): la capa que impide al ātman reconocerse a sí mismo. Que la práctica continua disuelva esta impureza no es moralismo sino psicología contemplativa: la constancia elimina los saṃskāra que oscurecen la percepción directa.

El “olvido” de los tres cuerpos (śarīra) —sthūla (físico), sūkṣma (sutil) y kāraṇa (causal)— no es amnesia sino trascendencia. El practicante no pierde la capacidad de funcionar en el mundo; gana la capacidad de percibir el Ser que trasciende las tres envolturas. La doctrina de los tres cuerpos (trayīśarīra) es una de las contribuciones más originales de la especulación Vedānta al mapa del ser humano.

El verso describe el resultado final de toda la sección práctica: la unión (yoga) con el paramātman. Este resultado no es evento puntual sino proceso gradual cuyo motor es precisamente el nirantarābhyāsa —la práctica sin fisuras—. El Śivasaṃhitā es en este punto coherente con el Yogasūtra de Patañjali: no hay atajos hacia el samādhi que reemplacen a la práctica sostenida en el tiempo.