Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 39

यः करोति सदाभ्यासं गुप्ताचारेण मानवः ।

yaḥ karoti sadābhyāsaṃ guptācāreṇa mānavaḥ |

El hombre que practica esto siempre, con conducta reservada, queda absorbido en el Brahman, aunque haya cometido actos pecaminosos.

Guptācāra —“conducta reservada”, “comportamiento secreto”— no indica hipocresía sino discreción sabia: el practicante de yoga tántrico no exhibe su práctica ni busca reconocimiento externo. Esta discreción es en sí misma protección: la práctica profunda necesita un espacio protegido de la curiosidad superficial y del escrutinio que produce autoconciencia distorsionante. El guhya (secreto) del yoga es garantía de su integridad.

La afirmación de que incluso quien ha cometido pāpa (actos dañinos) puede alcanzar la absorción en el Brahman mediante la práctica constante es teológicamente audaz. Contradice la soteriología de mérito acumulado del dharmaśāstra y afirma que la potencia transformadora del yoga supera la inercia kármica acumulada. Este universalismo soteriológico es característico de los textos tántricos, que a menudo afirman la eficacia del camino independientemente del pasado del practicante.

La doctrina de la absorción en Brahman (brahmalaya) como resultado de la práctica aparece ya en los Upaniṣads posteriores (Muktikā, Amṛtabindu) y fue sistematizada por el Advaita Vedānta. El Śivasaṃhitā la integra en su marco tántrico śaiva: la absorción no aniquila al individuo sino que revela su naturaleza como idéntica a la conciencia universal de Śiva. El jīva no desaparece; reconoce que nunca fue diferente del paramātman.