Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 99

स्वाधिष्ठानाभिधं तत्तु पङ्कजं शोणरूपकम्।

svādhiṣṭhānābhidhaṃ tattu paṅkajaṃ śoṇarūpakam|

Llamado svādhiṣṭhāna, ese loto es de color carmesí; Yo soy el otorgador de salvación, el tercer liṅga en el turīya: contemplándome, el yogui se vuelve sin duda semejante a Mí.

El color carmesí del svādhiṣṭhāna marca el dominio del rajas, el principio activo y creativo que impulsa tanto la creación como el deseo. No es un defecto sino una energía que, debidamente sublimada, alimenta el ascenso de la kuṇḍalinī. Śiva se autoidentifica como el tercer liṅga en el estado de turīya, completando la trinidad de los liṅgas internos que el yogui encuentra en su ascenso.

Śoṇa significa rojo intenso o carmesí, paṅkaja es el loto (paṅka = barro, ja = nacido), que nace del barro pero florece inmaculado. Turīya es el cuarto estado de conciencia, más allá del sueño profundo, el sueño con sueños y la vigilia: es el substrato puro del que todos emergen. El tercer liṅga en turīya alude al sahasrāra como el loto de la realización definitiva.

Este verso introduce la primera revelación directa de Śiva en primera persona dentro del contexto de los cakras: «Yo soy el tercer liṅga». La enseñanza de que contemplar al guru-Śiva interno transforma al yogui en semejante a Śiva es la médula del tāntrico śaktipāta: la identidad se transmite por la contemplación sostenida del modelo, hasta que el contemplador y lo contemplado se funden.