Kaṭha Upaniṣad · 1.1.5
श्वोभावा मर्त्यस्य यदन्तकैतत्सर्वेन्द्रियाणां जरयन्ति तेजः ॥ ४ ॥
śvobhāvā martyasya yadantakaitatsarvendriyāṇāṃ jarayanti tejaḥ || 4 ||
El mortal que vive hasta mañana disminuye su brillo. Todas estas cosas terminan en la muerte, por lo tanto no deseo esta vida que termina en muerte.
Naciketas articula su rechazo a los placeres mundanos con una sabiduría que trasciende su edad. El verso comienza observando la naturaleza decreciente de la vida mortal: śvo-bhāvā (lo que depende del mañana) es inherentemente inseguro e impermanente.
El término martyasya (del mortal) subraya la condición transitoria de la existencia empírica. Todo lo que vive está sujeto a jarā (decrepitud, vejez), que consume gradualmente el tejaḥ (brillo, vitalidad, energía). Los sentidos que ahora experimentan placer inevitablemente se deteriorarán.
La frase clave es yad antakai (lo que tiene fin, lo que termina). Naciketas rechaza cualquier bendición que esté sujeta a terminación. Esto incluye no solo las riquezas materiales que Yama ofreció, sino también la longevidad misma. La primera bendición que Naciketas pedirá más adelante será el regreso a su padre — pero su rechazo aquí es más profundo: no quiere prolongar una existencia que termina inevitablemente en muerte.
Esta es la característica definitoria del jñāna-yoga: el conocimiento de que lo finito nunca puede satisfacer al ser infinito que busca en cada corazón. Naciketas, aun siendo joven, ya ha comprendido esta verdad que muchos ancianos ignoran.