Kaṭha Upaniṣad · 1.2.10

येन रूपाणि रश्मींश्च तेजश्चायाति यत्नतः । स सर्वज्ञः स सर्ववित् यस्यैषोऽन्तः शरीरे ॥

yena rūpāṇi raśmīṃśca tejaścāyāti yatnataḥ | sa sarvajñaḥ sa sarvavit yasyaiṣo'ntaḥ śarīre ||

Por el cual, mediante esfuerzo, se perciben las formas, los rayos y la luz; Él es el omnisciente, el que todo lo conoce, cuya manifestación es esta en el interior del cuerpo.

El conocedor (sarvajña, omnisciente; sarvavit, el que todo lo conoce) es identificado como el principio mediante el cual toda percepción ocurre. Yena (por el cual) indica instrumento, no agente separado. Es el Ātman quien habilita la percepción, no la mente independientemente.

Rūpāṇi (formas), raśmīn (rayos, resplandores), tejas (luz, brillo) — todos estos son objetos de percepción sensorial. El yatnataḥ (mediante esfuerzo) indica que incluso la percepción ordinaria requiere energía consciente, aunque normalmente lo damos por sentado. El verdadero yoga canaliza este esfuerzo hacia la auto-indagación.

La cláusula yasyaiṣaḥ antaḥ śarīre (cuya manifestación está dentro del cuerpo) reitera la ubicación interna del divino. No es un dios remoto en el cielo sino la presencia consciente animando cada célula. La antaḥ (interioridad) es clave — todo lo que buscamos está dentro, no fuera.

La aparente paradoja de “omnisciente” en un cuerpo individual se resuelve entendiendo que el Ātman individual (jīvātman) es no-diferente del Ātman universal (paramātman). El conocimiento completo se revela cuando la identificación con el cuerpo-mente cesa. Entonces se ve que siempre se conocía todo, pero la ignorancia lo ocultaba.