Kaṭha Upaniṣad · 1.1.21
यमवैतद्वरं वृणे त्वद्धि नाग्निस्तृप्तः स्यात् ॥ १६ ॥
yamavaitadvaraṃ vṛṇe tvaddhi nāgnistṛptaḥ syāt || 16 ||
Oh Yama, elijo esta bendición: que el fuego nunca se sacie.
Aquí comienza formalmente la solicitud de las tres bendiciones. Naciketas, reconociendo la derrota retórica de Yama, procede a formular su primera petición. Curiosamente, parece elegir algo que acaba de rechazar: el fuego que nunca se sacia.
Sin embargo, el contexto indica que Naciketas se refiere al agni ritual específico conocido como Naciketa-agni o Naciketagni. Esta no es una bendición mundana sino un conocimiento técnico del sacrificio. El “fuego que nunca se sacia” es el fuego del conocimiento espiritual, no el fuego del deseo material.
La estructura vṛṇe (elijo, selecciono) está en primera persona del presente, indicando decisión firme e inmediata. Naciketas no vacila; sabe exactamente qué bendiciones pedir y en qué orden.
Esta primera bendición — conocimiento del fuego Naciketa — es considerada por los comentaristas como un puente entre los sacrificios védicos externos y el conocimiento del Ātman interno. Mantiene a Naciketas dentro del marco védico mientras apunta hacia lo trascendente. Es prasaṅkhyāna (meditación) sobre el fuego cósmico como símbolo del Ātman.