Kaṭha Upaniṣad · 1.1.22
तवैवाहं पूर्वमाहं वरं वृणे त्वद्धि नाग्निस्तृप्तः स्यात् ॥ १७ ॥
tavaivāhaṃ pūrvamāhaṃ varaṃ vṛṇe tvaddhi nāgnistṛptaḥ syāt || 17 ||
Tuyo soy yo. Antes te elegí a ti como primer beneficio. Por eso el fuego no se sacia.
Naciketas profundiza su primera petición con una declaración de entrega total: tava eva aham (tuyo solamente soy yo). Esta es la postura del discípulo perfecto (śiṣya) que se entrega completamente al maestro. En la tradición guru-śiṣya, esta entrega es pre-requisito para recibir conocimiento trascendental.
La frase pūrvam āham (antes yo [te elegí]) se refiere al momento del sacrificio de Vājaśravasa, cuando Naciketas fue “entregado” a la muerte. En ese momento, sin saberlo, eligió a Yama como maestro. Ahora, reconociendo esta conexión kármica, formaliza su posición como discípulo.
La consecuencia tvaddhi (por eso, por esta razón) conecta su entrega con la naturaleza del fuego. El fuego del conocimiento, una vez encendido por la gracia del maestro, nunca se extingue. Esta es una promesa de śāśvata (permanencia) — el conocimiento recibido de un maestro genuino perdura a través de renacimientos.
El comentario tradicional interpreta este verso como estableciendo que Naciketas, al ser “poseído” por Yama desde el momento del sacrificio, tiene derecho a instrucción. Es un punto de derecho védico: el huésped tiene derechos sobre el anfitrión, especialmente cuando ha ayunado tres noches.