Kaṭha Upaniṣad · 2.2.13

नित्योऽनित्यानां चेतनश्चेतनानामेको बहूनां यो विदधाति कामान् । तमात्मस्थं येऽनुपश्यन्ति धीरास्तेषां शान्तिः शाश्वतीनेतरेषाम् ॥ १३ ॥

nityo'nityānāṃ cetanaścetanānāmeko bahūnāṃ yo vidadhāti kāmān | tamātmasthaṃ ye'nupaśyanti dhīrāsteṣāṃ śāntiḥ śāśvatīnetareṣām || 13 ||

Eterno entre los efímeros, consciente entre los conscientes, que siendo uno otorga deseos a muchos; a aquellos inteligentes que lo perciven sentado en su propio ser, a ellos les pertenece la paz eterna, no a los demás.

Este verso establece una jerarquía de realidad: el nitya (eterno) entre lo anitya (efímero, transitorio). Todo lo que nace y muere en el tiempo es temporal; solo el Ātman permanece inmutable, el testigo inmortal de todas las apariciones y desapariciones.

El cetana (consciente) entre los seres conscientes —incluyendo a Brahmā y todas las deidades— es la fuente misma de la conciencia. Así como el calor del fuego imparte la capacidad de calentar al agua, la conciencia del Ātman ilumina todas las mentes. Sin esta fuente única, no habría experiencia posible.

La śāntiḥ śāśvatī (paz eterna) es diferente de la felicidad común. La felicidad depende de circunstancias externas; la paz es independiente de condiciones. El yogui que conoce al Ātman como su propia naturaleza no busca paz —la reconoce como lo que siempre ha sido, oculta únicamente por la identificación con lo temporal y cambiante.