Kaṭha Upaniṣad · 2.3.18

मृत्युप्रोक्तान्नचिकेतोऽथ लब्ध्वा विद्यामेतां योगविधिं च कृत्स्नम् । ब्रह्मप्राप्तो विरजोऽभूद्विमृत्युरन्योऽप्येवं यो विदध्यात्ममेव ॥ १८ ॥

mṛtyuproktānnaciketo'tha labdhvā vidyāmetāṃ yogavidhiṃ ca kṛtsnam | brahmaprāpto virajo'bhūdvimṛtyuranyo'pyevaṃ yo vidadhyātmameva || 18 ||

Naciketas, habiendo obtenido esta enseñanza impartida por la Muerte y el completo método del yoga, alcanzó el Brahman, libre de mancha, libre de muerte. Así también otro que así conozca el Ātman.

El diálogo llega a su conclusión. Naciketas, el joven buscador, ha recibido la vidyā (sabiduría) completa y el kṛtsna yoga-vidhi (método completo del yoga) de mṛtyu (Yama, el Señor de la Muerte). El resultado es brahma-prāpta (la obtención del Brahman), viraja (libre de manchas, de rajas, de pasión) y vimṛtyu (libre de muerte).

La promesa es inclusiva: no solo Naciketas, sino anyaḥ api (cualquier otro también) que así conozca el ātman —que realice esta verdad en su propia experiencia— alcanzará el mismo destino. La enseñanza no es exclusiva de un tiempo o persona; es eterna, disponible para todo aquel que se acerque con sinceridad.

Para el yogui moderno, esto es la culminación del camino. Todas las āsanas, todos los prāṇāyāmas, todas las meditaciones, apuntan a esto: conocer el Ātman y así ser libre. No es una meta lejana; es la realización de lo que siempre ha sido. Como Naciketas, podemos enfrentarnos a la muerte misma y salir victoriosos, no negándola, sino comprendiendo que nunca hemos sido el que muere.