Muṇḍaka Upaniṣad · 3.1.1
द्वा सुपर्णा सयुजा सखाया समानं वृक्षं परिषस्वजाते । तयोरन्यः पिप्पलं स्वाद्वत्त्यनश्नन्नन्यो अभिचाकशीति
dvā suparṇā sayujā sakhāyā samānaṃ vṛkṣaṃ pariṣasvajāte | tayor anyaḥ pippalaṃ svādv atty anaśnann anyo abhicākaśīti
Dos pájaros de hermosas alas, compañeros unidos, se aferran al mismo árbol. Uno de ellos come el dulce fruto; el otro, sin comer, simplemente observa.
Este verso, también presente en el Ṛg-Veda y la Śvetāśvatara Upaniṣad, es una de las metáforas más profundas de la filosofía india: los dos pájaros en el árbol.
Dvā suparṇā — dos pájaros de hermosas alas (su-parṇa). Son idénticos en apariencia, ambos bellos, ambos con alas. Representan dos aspectos de nosotros mismos.
Sayujā sakhāyā — unidos, compañeros. Sayuja indica unión íntima; sakhāya, amistad. No son extraños sino compañeros inseparables desde siempre.
Samānaṃ vṛkṣam — el mismo árbol. El árbol es el cuerpo, o más ampliamente, el campo de la experiencia (kṣetra). También se interpreta como el árbol del saṃsāra, con sus raíces hacia arriba (en lo trascendente) y sus ramas hacia abajo (en la manifestación).
Pippalaṃ svādv atty — come el dulce fruto del pippala. Un pájaro está ocupado probando los frutos: placeres y dolores, experiencias dulces y amargas. Este es el jīva, el alma individual atrapada en la identificación con el cuerpo-mente.
Anaśnann anyo abhicākaśīti — el otro, sin comer, simplemente observa. El segundo pájaro no toca los frutos. No actúa, no experimenta karma. Solo es testigo (sākṣī). Este es el Ātman, la consciencia pura, siempre libre.
La enseñanza: ambos pájaros somos nosotros. Cuando nos identificamos con la experiencia, sufrimos. Cuando reconocemos nuestra naturaleza como el testigo, descubrimos que nunca hemos comido fruto alguno, nunca hemos sufrido. El sufrimiento pertenece al primer pájaro; la libertad es la naturaleza del segundo.